Juan Angel Maciel, presidente fundador de AJUPENA.
Con profundo pesar, la Asociación de Jubilados y Pensionistas de Atlántida
comunica el fallecimiento de quien fuera su presidente fundador y una figura
fundamental en la creación y el crecimiento de la institución.
Desde la fundación de AJUPENA, el 5 de diciembre de 2008,
Juan Angel Maciel acompañó la construcción de una institución
dedicada al servicio de jubilados, pensionistas y de toda la comunidad.
En este momento de profundo dolor, compartimos íntegramente las palabras
de despedida de la presidenta de AJUPENA, Ana Cipolina.
Homenaje al Presidente Fundador de AJUPENA
Mensaje de Ana Cipolina, presidenta de AJUPENA
Hay despedidas que las palabras apenas logran contener. Hoy es una de ellas.
Con inmenso dolor, pero con un profundo sentimiento de gratitud, despedimos
a quien fue Presidente Fundador de AJUPENA, un hombre cuya vida quedó para
siempre ligada a la historia de nuestra institución.
Hace dieciocho años comenzábamos juntos un sueño que muchos consideraban
difícil de alcanzar. Con esfuerzo, compromiso, perseverancia y una enorme
vocación de servicio fuimos dando forma a lo que hoy es AJUPENA: una
institución sólida, respetada y referente en toda la región, al servicio de
jubilados, pensionistas y de toda la comunidad.
Nada de ello habría sido posible sin su visión, su capacidad de trabajo y
su permanente entrega.
Fue de esas personas que no esperaban que las cosas sucedieran: las hacían
realidad. Su ejemplo inspiró a quienes tuvimos el privilegio de compartir
este camino.
Como actual Presidenta, pero también como compañera de aquellos primeros
tiempos, siento que hoy no solo despedimos a un dirigente.
Despedimos a un amigo, a un constructor de sueños, a un hombre que dedicó
una parte importante de su vida a esta institución y que supo dejar una
huella imborrable en cada rincón de AJUPENA.
Las obras permanecen cuando quienes las iniciaron ya no están físicamente.
Y la mayor obra que nos deja es esta casa, viva y pujante, donde cada
actividad, cada encuentro y cada proyecto llevan, de una forma u otra,
algo de su esfuerzo y de su corazón.
Quiero creer que hoy inicia un nuevo camino, pero que su espíritu seguirá
acompañando a AJUPENA, cuidando desde otra dimensión aquello que ayudó a
fundar y a hacer crecer con tanto amor.
Porque quienes entregan su vida al servicio de los demás nunca desaparecen
del todo: permanecen en la memoria, en el afecto y en el legado que dejan.
En nombre de toda la Comisión Directiva, de nuestros socios y en el mío
propio, expresamos nuestro eterno agradecimiento por su dedicación, su
generosidad y su amistad.
Prometemos honrar tu memoria de la mejor manera posible: trabajando cada
día para que AJUPENA continúe creciendo, manteniendo vivos los valores con
los que la fundaste y soñaste.
Hasta siempre, querido amigo.
Descansa en paz.
Tu obra permanecerá viva mientras exista AJUPENA, porque en cada paso que
demos habrá siempre algo de tu ejemplo, de tu compromiso y de tu corazón.













